Probar los sabores del lugar es una de las mejores partes de viajar, y se disfruta más cuando el estómago acompaña.
Un cambio de alimentos, de agua y de horarios puede afectar a cualquier viajero. La clave no es dejar de probar cosas nuevas, sino hacerlo con algo de criterio para evitar malestares que arruinen tus días de viaje.
El mejor restaurante suele ser el que está lleno de gente local a la hora de comer.
Truco para comer bien en cualquier destino
1. Come donde comen los locales
Un lugar con mucho movimiento significa que la comida se renueva constantemente y que gusta a quienes mejor conocen la zona. Es una guía más confiable que las fotos bonitas o los menús en varios idiomas.
2. Ve despacio con lo nuevo
Si tu estómago es sensible, introduce los platos nuevos poco a poco, sobre todo los primeros días. Combina con comidas más conocidas y evita excesos de picante, grasa o alcohol al llegar.
3. Cuida el agua y los alimentos crudos
En algunos destinos el agua de la llave no es apta para beber, y el hielo, las ensaladas y las frutas peladas pueden prepararse con ella. Pregunta en tu hotel y elige agua embotellada o purificada cuando tengas duda.
Para llevar siempre contigo
- Botiquín básico: sales de rehidratación y los medicamentos que tu médico te recomiende.
- Gel antibacterial: útil antes de comer en la calle o en lugares sin lavamanos.
- Snacks seguros: frutos secos o barras de cereal para esos momentos en que no encuentras dónde comer.
- Información sobre alergias: anota en el idioma local lo que no puedes comer.
Si presentas síntomas intensos o persistentes durante tu viaje, busca atención médica y, si tienes seguro de viaje, comunícate con su línea de asistencia.
Viaja con sabor y tranquilidad
En Al Volar armamos viajes pensados para que disfrutes cada detalle, también en la mesa.
